Una de las razones que me hicieron salir con Maribel es la fama de "fácil" que tenía y tal como pude comprobar, solo me costó un par de citas poder hacer con ella lo que me vino en gana. Más que una chica fresca era más bien un poco puta.

Pro desde que nos hicimos novios y más tarde nos casamos nunca jamás me demostró que quería nada de sexo con ninguna otra persona. Sin embargo, como las circunstancias vinieron a demostrarme, la chica caliente y ansiosa de sexo estaba solo escondida en su interior.

Un sábado por la noche, el verano pasado, pudimos dejar a los niños con mis suegros y salir a tomar algo. Hacía buen tiempo pero por la noche refresca, axial que Maribel llevaba un vestido veraniego, con falda un poco por encima de la rodilla y una chaqueta por encima. El vestido es de los que se abotonan desde arriba hasta abajo y le quedaba realzaba bastante su bello cuerpo.

Tras unas tapas y un par de copas y como no sabíamos muy bien que hacer nos metimos en un cine del centro de Madrid. Estaba bastante concurrido y aprovechamos la amplitud de las butacas para recostarnos un disfrutar de una buen película. No le di ninguna importancia al hecho de que al sentarse y dado que llevaba sin abotonar los dos últimos botones del vestido, dejaba ver sus muy bien formadas piernas digamos que hasta el limite de lo aceptable, pero inmediatamente se apagaron las luces y yo lo olvidé por completo concentrándome en la película.

Pasaron unos minutos y poco a poco me percaté de que algo anormal estaba pasando ya que Maribel suele hacer comentarios siempre que vamos al cine y esta vez estaba totalmente callada y con la mirada fija en la pantalla, y eso que de momento, la película no valía gran cosa.

No se como ni por que, pero el caso es que en un momento vi. un movimiento junto a mi esposa y pude comprobar fugaz que el hombre que se sentaba del otro lado le había pasado la mano por el muslo y ella no se había movido ni un centímetro. Seguro que era mi imaginación! Que ocurrencia más absurda!.

Pero el caso es que de reojo no paraba de mirar hacia las piernas de mi esposa para desechar esa tontería que se me había pasado por la cabeza y no paso ni un minuto cuando pude ver con claridad como otra vez, lentamente, una mano se posaba en la mitad del muslo de mi mujer y lo recorría hacia arriba y hacia abajo en un movimiento suave.

Yo estaba anonadado, mi mujer dejándose sobar un muslo por un desconocido y delante mió. Creo que se me subieron los colores, pero en lugar de levantarme y formar un escándalo la idea me pareció de lo más morbosa y me dispuse a comprobar hasta donde era capaz de llegar esa zorrita que descubría ahora en mi amada esposa.

Claro que tal como estábamos era difícil que pudiera llegar a nada más de lo que estaba haciendo, así que para darle más morbo a la cosa, le susurré al oído que algo de lo que habíamos tomado debía haberme sentado mal y tenía que ir al servicio. Que no se preocupase que era cosa de solo un par de minutos.

Me levanté y me fui a los lavabos, donde en lugar de los dos minutos prometidos me demoré intencionadamente algo más de cinco minutos, excitándome de saber que un desconocido debía estar metiéndole mano a mi mujer en esos momentos.

Volví a mi asiento y comprobé que mi mujer se había despojado de la chaqueta, que había colocado sobre sus piernas, quedando oculta también su cintura de miradas indiscretas. Me preguntó que tal me encontraba. Le dije que no se preocupase por mi y mirándome a los ojos sensualmente me dijo que estaba disfrutando mucho con la película. Su respiración era agitada por lo que no me cupo duda de que la mano del desconocido había abandonado su muslo y estaba explorando rincones mucho más ocultos de su anatomía ya que bajo la chaqueta se notaba perfectamente el movimiento de mete-saca de un par de dedos en el coño de mi mujer.

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Poco tiempo después esa respiración entrecortada se convirtió en un quejido, prueba de que la muy puta estaba teniendo un orgasmo allí mismo.

Yo no podía más. La polla me iba a reventar, así que me levanté de nuevo y me fui al baño, donde me hice una paja de las que hacen historia pero al salir en lugar de dirigirme directamente a mi asiento, di la vuelta por el pasillo contrario de manera que al avanzar desde atrás podía tener una visión inmejorable de lo que estaba haciendo la zorrita de mi mujer y el espectáculo no me decepcionó ya que la sorprendí agachada y con la boca completamente ocupada con la polla de su vecino de asiento. Aguanté en pie más de un minuto hasta que de nuevo se incorporó y entonces me senté a su lado dándole un susto de muerte ya que no me había visto venir.

Le dije que ya estaba mucho mejor y que me diera un besito, a lo que sin abrir la boca se negó, pero en la oscuridad del cine se notaba perfectamente un pequeño reguero lechoso que le corría por la comisura de los labios ¡Se la había mamado hasta que se había corrido y tenia la boca llena de leche!.

Acabó la película y nos dirigimos al coche. Nada mas sentarnos le metí la mano entre las piernas, comprobando que por arte de magia sus bragas habían desaparecido y en ese momento le dije que me había dado cuenta de todo lo que había pasado y que como era una chica muy mala le iba a dar un buen castigo, pero eso lo dejo para otra historia.